jueves, 11 de octubre de 2007

INSOMNIO II

ME EVAPORO EN UN SEGUNDO INFELIZ
EN LA CAVERNA OSCURA DE SEMINÍFEROS ALIENTOS
LA LLUVIA NAUFRAGA DESDE DENTRO
MAREJADAS ORGÁSMICAS SACUDEN DESDE DENTRO
LOS POROS DE LA TIERRA SUMERGIDOS ENTRE PIERNAS
MIENTRAS LA ESCALA DE RIGHTER
EYACULA SOMBRAS SOBRE SÁBANAS DE CEMENTO.

ABSORBO CON MIS LABIOS LA CABEZA RASGADA
Y EN LAS MANOS DESVESTIDAS
SE DESHACE LA ESCARCHA.
LA LLUVIA NAUFRAGA DESDE DENTRO
Y EL AIRE CAE GOTA A GOTA
COMO AIRE SUDADO POR UN ROCE
UNO DE CATRE URBANO
ARENOSO
TIBIO.

MIENTRAS

LAS ORILLAS SE ENTRELAZAN POR LOS DEDOS
Y LAS LENGUAS SE CONFUNDEN
CON LA HUMEDAD DEL ROCÍO
DE UN CIELO ENTABLADO.

LAS CARICIAS DE MEMORIA SE RETUERCEN

Y SACUDEN CON LOS OJOS EL DEDO DEL SILENCIO
FUGAZ
HAMBRIENTO
APOCALÍPTICO

DESATADO.

lunes, 8 de octubre de 2007

ENCUENTRO EN LA TABERNA :

Hubo un día en que el amor, aquel oasis, emergió desde el rocío de un atardecer de invierno. El pasto yacía, como de costumbre bajo la escarcha insaciable cada noche. Mientras, las almas sin horizonte se sumergían en la mansedumbre del licor fermentado de caricias hambrientas de protagonistas.
Era una caverna oscura donde luciérnagas de carne hacían de su expirar humeante su única tentación satisfecha. Él se encontraba en la última mesa, su mirada despedía un fulgor inquieto, aún rebelde ante la sumisión asalariada de todo macho de clase media.
Pronto el segundo trago, fuera de presupuesto, haría sus efectos y aquel empleado público decidiría por ésta ocasión no marcar la tarjeta de su rutinaria existencia.
Los murmullos de las colillas desgastadas anunciaban la danza de la partida, una risa desangrándose en el espezo horizonte levantaría sus ojos desde el abismo expectante de las botellas vacías ¿quién sería ella?, le preguntó discretamente al humo del cigarrillo. No tardaría en recorrer hasta los últimos rincones sumergiendo sus sentidos súbitamente despiertos ¡ por fin junto la encontraría ! de pié junto a la barra saboreando el espectáculo dolorosamente inédito de las soledades insómnicas. Sin pensarlo siquiera se dirigió hacia ella para pedir un trago y observar su rostro, sentía el impulso inevitable de conocer la dueña de esa carcajada distinta a las de la oficina, la calle o del transporte público. No sería la belleza el atractivo de aquella mujer de sonrisa triste. Bastó una mirada al aciago aroma de una copa extraña, bastó un tercer ojo en el alma para saber qué buscaban...
Los astros abrazarían dos distraídos caminos. Luego de unos cuantos tragos habrían de pertenecerse, sabiéndose sin palabras, con toda la prisa de un espejismo urbano para hundir la soledad cotidiana en convulsivos alientos de anónimas caricias.
La respiración sudorosa de la tierra se confundía entre los pasos sin nombre igualmente desvestidos. Mientras , las sábanas prestadas aullaban y gemían como vientos de septiembre. Los volantines como banderas de lucha arrancaron las nubes de su sitio, hasta quebrar el catre del cielo en un vaivén sin revancha.
Ella,como en la noche anterior fue llamada DIOSA, Él en su intoxicación racional extinguiría el sometimiento irreverente a la heredada domesticación. Bastó un oleaje insolente para apagar las brazas, ¿quién sería Él quién sería Ella?, nunca habrían de descubrirse bajo los vestidos de la decencia diurna, una puerta cerrada anunciaría el regreso hacia el presente de cada uno. Toda abstracción utópica del amor sin recipiente se quedaría en el destello impenetrable de aquellos ojos partidos, con su historia escrita en el alma y en la tinta...hasta la noche siguiente.